Esta experiencia nos permitió reconocer la gracia de Dios actuando en nuestras vidas. Profesamos los votos perpetuos el 21 de diciembre de 2025, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en Nueva York, en presencia del P. James O’Shea, CP, quien era entonces nuestro Provincial. Aquel día quedará para siempre grabado en nuestros corazones como un momento de gracia y acción de gracias.
Como los primeros haitianos en emitir los votos perpetuos en la Provincia Oriental de San Pablo de la Cruz, nos sentimos sostenidos por toda la Congregación en este día de alegría. Esta hermosa celebración estuvo marcada por la presencia y el apoyo de muchos cohermanos, así como de las diversas comunidades con las que hemos trabajado y colaborado durante estos años de formación.
Para nosotros, la profesión de los votos perpetuos constituye un compromiso, una relación y una responsabilidad hacia Dios y su Iglesia, que nos unen aún más a quienes hoy están crucificados. Sabemos que cuando Dios llama, nunca es contra alguien, sino siempre a favor de alguien. Lejos de ser un logro personal, estos votos son ante todo nuestra respuesta al amor y un signo de gratitud hacia Dios, que nos asocia a su plan de salvación.
Como seguidores de San Pablo de la Cruz, deseamos hacer de la Pasión de Cristo el centro de nuestra vida y de nuestra misión. Contemplando a Jesús crucificado, aprendemos a reconocer su rostro en todos los que hoy sufren y a proclamar que la Cruz es, ante todo, la revelación del amor más grande.
San Pablo de la Cruz nos recuerda que «la Pasión de Jesucristo es la obra más grande y maravillosa del amor divino», y nos exhorta para que «la memoria de la Pasión de Jesucristo esté siempre grabada en nuestros corazones».
Tomamos a María como nuestra Madre y nuestra maestra, para que nos ayude a permanecer en el asombro de su Magníficat y a abrir nuestros corazones para que nadie quede excluido. Nos encomendamos también al Espíritu Santo, que habita en nuestra oración, sostiene nuestra debilidad y nos hace cada vez más semejantes a Cristo, pobre, casto y obediente.
En un espíritu de profunda gratitud, damos gracias al Señor por el don de nuestra vocación, por nuestra familia pasionista y por todos los que nos han acompañado en este camino. Que San Pablo de la Cruz interceda por nosotros, para que permanezcamos fieles a nuestra consagración y la Pasión de Jesucristo esté siempre grabada en nuestros corazones.
Samuel Joseph, CP
Daniel Cadet, CP
