Nació en Ovada (Piamonte) en 1694. Durante su juventud ayudó a su padre en el comercio. Llamado por Dios a seguir las huellas de Cristo Crucificado, vistió el hábito religioso en 1720, entregándose con ardor al ascetismo y al apostolado. Fue ordenado sacerdote por el papa Benedicto XIII, durante la permanencia romana en la cual temporalmente se dedicó al cuidado de los enfermos. Retirado a la soledad del Monte Argentaro, junto con su hermano el Ven. P. Juan Bautista de san Miguel Arcángel, por divina inspiración fundó la Congregación de la Pasión de Jesucristo, cuya finalidad principal es meditar y predicar la pasión y muerte de Cristo. Fundó también, con la misma finalidad, el Instituto de las religiosas Pasionistas de vida contemplativa. Fue un predicador incansable de la Palabra de la Cruz, superior excelente, modelo perfecto de penitencia y de contemplación, inspirado director de almas, considerado como el más grande místico del siglo XVIII. Murió en Roma el 18 de octubre de 1775.