Desde el 18 de octubre de 1775, hace casi doscientos cincuenta años, cuando nuestro Santo Fundador murió, la habitación habitada por él en sus últimos años y la capilla adyacente, donde celebró la Misa, han sido cuidadosamente preservadas, junto con varios objetos que le pertenecían. En espera de la finalización de la causa de su beatificación (01 de mayo de 1853), se mostraron varias reliquias de San Pablo de la Cruz por la piedad y la devoción de nuestros religiosos y fieles que visitaron este sitio. A principios de 1853, convencidos de la inminente beatificación, los superiores trabajaron rápidamente para preparar este local, incluyendo todos los objetos que se asociaron con el Fundador durante este último período de su vida.
     El cardenal Luigi Lambruschini (1776-1854) ofreció la mitad de la cantidad de dinero necesaria para el trabajo – 300 scudos. Dos días después de la beatificación, por privilegio especial, quiso ser el primero en celebrar la misa en dicha habitación sobre el altar que fue erigido y consagrado varias horas antes por nuestro obispo pasionista, Giuseppe Molajoni (1780-1859). Una descripción del trabajo realizado en ese momento se puede encontrar en el “Platea” (registro) del Retiro de los Santos Juan y Pablo. Se observa que “la habitación del Beato” fue preparada de la manera más agradable y de buen gusto: un altar erigido en la habitación donde murió el Beato, que incluye una imagen del Beato en el momento de ascender a la gloria, pintada por […] don Gregorio … También hay una devota imagen de la Santísima Cruz que se cree que fue utilizada por el Beato cuando predicaba santas misiones… La Capilla adyacente, donde se celebra la Santa Misa, se conserva tal y como estaba en ese tiempo, es decir, está el mismo altar que usó el Beato con todas las decoraciones que había en aquel tiempo: sólo unos pequeños objetos de decoración y practicidad se sumaron a esta pequeña capilla“.
     A principios de 2017, cincuenta años después de la última restauración de la sala, el Superior General, Joachim Rego y su Consejo, se dieron cuenta de que este espacio sagrado de la Congregación y de la Iglesia necesitaba una vez más ser restaurado. El padre Joachim nombró un comité compuesto por el Consultor General, P. Giuseppe Adobati, y varios religiosos de la comunidad local de los Santos Juan y Pablo, para organizar el trabajo de la restauración junto con la orientación de un equipo de restauradores profesionales. Después de estudiar las propuestas de varios expertos, se estudió y aprobó una propuesta final. La restauración consistió en los siguientes trabajos:
pisos – pavimento, paredes, techo, ventana con doble arco geminada, iluminación, puerta principal, altar de San Pablo de la Cruz, silla del Fundador, el Crucifijo de la Misión.
     La restauración de objetos adicionales que están asociados con esta sala está programada para los próximos meses. Con fondos adicionales, un nuevo altar más pequeño será encargado para la mayor de las dos salas donde la Misa se puede celebrar con grupos más grandes de peregrinos.