“PARA TU DIETA ESPIRITUAL “último libro del P. Pablo García Macho, C. P. (FAM) publicado por EDICEP.

A continuación una parte de la presentación del libro del P. Pablo:

PRESENTACIÓN

Hace
ya muchos siglos, el filósofo griego Platón había dicho que la continua
preocupación por la sa­lud es ya una enfermedad. Efectivamente, el excesi­vo
interés por mantener o conseguir buena salud y el bien parecer de nuestro
cuerpo es una enfermedad y puede llevar a gastos económicos muy elevados y a
sacrificios bien costosos. En no pocos casos ha llega­do a convertirse, podríamos
decir, como en una espe­cie nueva de religión. De aquí resulta que cosas que
antes se hacían por Dios y como valor religioso (el ayuno, las peregrinaciones
a pie, etc.) ahora se hacen también, pero por ese nuevo dios que es la salud o,
sencillamente, el bien parecer del cuerpo: privarse de cientos alimentos, hacer
dietas, marchas, deportes, frecuentar gimnasios o centros de «fitness», etc.

La
palabra dieta viene del latín «diaeta» que a su vez lo toma del griego «diaita»
y, según el dicciona­rio de la
Real Academia de la Lengua Española,
sig­nifica «régimen que se manda observar a los enfer­mos o convalecientes en
el comer y el beber; y por extensión, esta comida y bebida». En sentido fami­liar,
dice también el diccionario, es «privación com­pleta de comer».

Como,
hoy día, para cualquier cosa acudimos a «internet», también yo he buscado ahí
la palabra «die­ta» y me he encontrado con un gran número de entra­das y de
informaciones: «Hacer dieta»; «Dietas para adelgazar»; «Dieta fitness»; … «Dietas-Planes
para bajar de peso, ejercicios y recetas saludables»…; «Dietas todo lo que
necesitas para bajar de peso o su­bir de peso»; «Nutrición y dietas naturales»;
«Dietas gratis», etc.

Señal
clara de que el tema es importante y de que interesa mucho a la gente.

Dos
son los objetivos principales que se propone el que se somete a una dieta: la
buena salud y la estética.
El recto equilibrio, en la consecución de estos objeti­vos,
ha de evitar siempre la confrontación: ni salud sin buena figura, ni hermosa
figura con detrimento de la salud de la persona, cualquiera que sea su edad,
sexo o condición social.

Todo
esto está muy bien; pero, ¿y qué hacemos por el alma? ¿No podría encontrarse
también algo que nos ayudase a mejorar nuestra salud espiritual y la imagen que
presentamos ante Dios y ante los demás?

Pues
esto es lo que vas a encontrar en este libro: pensamientos, comportamientos,
ejemplos, ideas, es­tímulos, etc., que te van ayudar a seguir algo así como una
dieta espiritual, que te enriquecerá, te hará más fe­liz y te permitirá ser y
aparecer mejor ante Dios y ante los demás.

Lo
he dividido en dos partes: la primera, «Alimen­to y ejercicios para tu dieta
espiritual», y la segunda, «Comprimidos para tu dieta espiritual».

Si
tomas este alimento y estos comprimidos, si ha­ces estos ejercicios, ¡ya lo
creo que mejorarás!”.