En el Monte Argentario (GR), en el Retiro de San José, dedicado desde su fundación al cuidado de los jóvenes Pasionistas, se llevó a cabo un Laboratorio para los jóvenes Pasionistas de la CEB (Italia, Francia y Portugal) durante los días 7 – 11 de Julio de 2014. Se reflexionó sobre los desafíos que, como jóvenes religiosos del tercer milenio, deben afrontar. Ayudados por la memoria histórica de este lugar, dialogaron no solo sobre los ministerios que se están desarrollando, sino, de modo particular, sobre la labor dinámica que se debe realizar de tal modo que revitalice la vida fraterna y espiritual de nuestras comunidades.

El grupo fue muy significativo, no solo por la cantidad de asistentes, sino también por la representatividad de las provincias. Se logró tener una expresión de la diversidad que caracteriza a los jóvenes de la CEB. Después de analizar la problemática y los desafíos que experimentan como jóvenes en la vida comunitaria y en los ministerios, se trabajo por grupos – guiados por la experiencia del P. Maximiliano Alisina de la Comunidad “Ágape” de los Ministros de la Misericordia, especializados en afrontar problemas de gente consagrada – y se llegó a propuestas concretas para mejorar la vida en nuestras casas, de modo especial en vistas de la naciente Provincia CEB.

Los Superiores Mayores de las actuales Provincias CEB se reunieron al final con el grupo para participar en algunas sesiones, no solo para discutir sobre las hipótesis de los proyectos de los jóvenes, sino también, para reunirse con ellos y escucharlos expresar sus expectativas, sus esperanzas y temores.

Además de realizar proyectos, el encuentro tuvo como finalidad primaria el crear una ocasión propicia para vivir una experiencia fraterna, para conocerse mutuamente y para vivir juntos algunos momentos de oración (celebración eucarística y lectio divina). Ciertamente también hubo momentos recreativos (juegos, cine fórum y excursiones). Cabe mencionar como momento significativo el encuentro con los novicios CEB en el Retiro de la Presentación; con ellos se hizo un intercambio de experiencias de vida, algunas reflexiones en torno al carisma heredado por S. Pablo de la Cruz y se concluyó con la celebración eucarística y un ágape fraterno.