Hijas de la Pasión 50 años de servicio en la Casa de los SS. Juan y Pablo

ROMA – 3 DE OCTUBRE DE 2014

Hemos vivido unos días de grande fiesta en SS. Juan y Pablo al inicio de este mes de Octubre.Hace cincuenta años llegaron por primera vez a Roma nuestras hermanas mexicanas, las Hijas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y de los Dolores de la Beata María Virgen para iniciar su generoso servicio a Dios y a los religiosos de esta casa de los SS. Juan y Pablo.

 

Toda la comunidad pasionista junto a muchos amigos y conocidos de las hermanas, se reunieron en la Capilla del Fundador S. Pablo de la Cruz para una misa de acción de gracias a Dios por este aniversario.

 

La celebración fue muy solemne y todavía más por la presencia de la Madre General de las Hijas de la Pasión, Sor María Aureliana Aguirre de Guzmán y de la delegada regional Sor Fabiola Francés. Con ellas estuvo también presenta Sor Lucia Margarita, quien fue parte del primer grupo de las seis hermanas que llegaron a la Colina del Celio el 4 de noviembre de 1964 después de haber dejado la patria.

El P. Joachim Rego, superior general, presidió la celebración en lengua italiana y en su homilía subrayó el grande sentido de gratitud que reviste a toda la Congregación pasionista y, especialmente a la comunidad de los SS. Juan y Pablo, por el servicio desarrollado por nuestras hermanas, no solo a los padres residentes en Roma, sino a todos los religiosos pasionistas y de otras congregaciones que han pasado por esta casa por varios motivos. El P. General resaltó el paralelismo existente entre lo que estábamos celebrando en ese momento y lo que ocurrió hace 50 años: el mismo grupo de personas (los superiores generales de las dos congregaciones, la comunidad de los padres, las hermanas). Todos en el mismo lugar para dar inicio a una historia de servicio y de amor fraterno. Solo que ahora con mucha gratitud porque lo que se pidió como bendición aquel día, hoy se ve como concesión de Dios y en abundancia. El ejemplo de Marta y María –dijo el P. Joachim comentando el evangelio – se vuelve real en el testimonio que nos dan cada día nuestras hermanas, sirviendo con celo y gran empeño a los hermanos o estando a los pies del crucificado para escuchar sus enseñanzas como buenas discípulas y para responder a su llamada que les pide ser apóstoles de su amor.

Al final de la misa, la madre Superiora de la comunidad de Roma, Sor María Piedad, dirigió unas palabras a todos los presentes: rememoró con emoción los muchos años pasados por las hermanas, citando el nombre de las primeras hermanas que llegaron a esta casa y recordando particularmente a Sor María Nohemí quien murió a los 36 años en esta casa y que reposa en el cementerio del Verano. A lo largo de estos 50 años nuestras hermanas mexicanas han compartido muchos momentos memorables de la historia de la Congregación Pasionista: capítulos generales, sínodos, asambleas… y siempre gozando de la estima y amistad de los Superiores Generales y locales, lo mismo que de los miembros de la comunidad a la que han ofrecido su servicio como madres y hermanas. Nuestras respectivas Congregaciones dan gracias a Dios de todo esto.

La alegría de la comunidad encontró el modo de expresarse a lo largo de toda la jornada, primero con la rica comida comunitaria (incluidos tacos mexicanos), que fue precedida por la presentación de un PowerPoint sobre la historia y el carisma de la Hijas de la Pasión. Después de la misa también se ofrecieron algunos bocadillos a los asistentes en el área externa del Aula Capitular. En este último momento de la jornada se presentó un grupo de mariachis que animó la reunión con cantos y bailables mexicanos.

 

 

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