Domingo Barberi, apellidado en religión “de la Madre de Dios”, nació en 1792 cerca de Viterbo. Fue a la edad de 22 años cuando, por frecuentes llamadas interiores, comprendió que Dios le invitaba al apostolado. Dejando entonces el cultivo de los campos, ingresó en la Congregación Pasionista, donde reveló extraordinarias cualidades de mente y corazón. Ordenado sacerdote, se entregó a la enseñanza, al ministerio de la palabra, a la dirección de las almas y a la composición de numerosos escritos sobre materias de filosofía, teología y predicación. Imbuido del espíritu de san Pablo de la Cruz se preocupó particularmente por el retorno de Inglaterra a la unidad de la Iglesia. Fundador de los pasionistas en Bélgica en 1840, llegó a Inglaterra en 1842. Allí se entregó con toda su alma, al apostolado para el cual Dios le había escogido. Tuvo el consuelo de recibir en la Iglesia católica a no pocos anglicanos, entre los cuales el más ilustre fue el Cardenal Juan Enrique Newman. Murió en Reading el 27 de agosto de 1849. Su. sepulcro se venera en Sutton, Saint Helens, corno meta de peregrinaciones del pueblo inglés.


Oración


Oh Dios, que escogiste al beato Domingo de la Madre de Dios como ministro de tu amor salvífico, para que de palabra y con el ejemplo atrajera a los extraviados a la unidad de la Iglesia: haznos también a nosotros, a ejemplo suyo, testigos y promotores de esta misma unidad.