Situación de los Pasionistas en la R.D. del Congo
Introducción
Esta breve presentación tiene dos objetivos: Por una parte, cumple con el deseo de compartir alguna información acerca de la presencia de los Pasionistas en el Congo; y, en segundo lugar, quiere ser también un llamado a nuestras provincias pasionistas, de manera que se interesen más en apoyar el buen trabajo comenzado por nuestros Hermanos, vivos y difuntos, en esta parte del mundo. Esta presentación está dividida en cuatro secciones. La primera trata del recorrido histórico de nuestra presencia en el Congo. Luego, abordaremos diferentes aspectos de nuestra vida: la actividad pastoral y la formación de los hermanos; la última parte, a manera de conclusión, expondrá algunas ideas sobre el futuro.
1. Los Pasionistas llegaron al Congo en 1930, durante el período de gran expansión de actividad misionera en África. Leyendo los apuntes de un antiguo misionero en el Congo, encontramos que la fundación de los Pasionistas en la colonia del Congo fue iniciativa de los Pasionistas belgas, quienes consideraron esta posibilidad ante el creciente número de religiosos en Bélgica. Para concretar tal proyecto, la Provincia belga realizó una serie de encuentros con aquellas Congregaciones que ya habían empezado el trabajo en este país. Así, en noviembre de 1930, con la mediación del Obispo De Clercq, se firmó un contrato entre los Pasionistas (P. Sébastien, Provincial belga) y los Misioneros de Scheut del Inmaculado Corazón de María (P. Daems, Provincial), quién estaba dispuesto a conceder a los Pasionistas una gran parte de su territorio de misión (específicamente el Alto Kassai, futura Diócesis de Tshumbe). Los dos primeros misioneros Pasionistas dejaron el puerto belga de Amberes el 18 de diciembre de 1930, en camino hacia el desconocido Congo Belga. Se beneficiaron mucho de la ayuda de los Padres Misioneros de Scheut, hasta que se familiarizaron con la gente y la cultura.
2. Desde 1930, la provincia belga fortaleció su presencia en el Congo enviando nuevos miembros. Este número creciente de misioneros permitió a los Pasionistas organizar la vida eclesial de la Prefectura Apostólica de Tshumbe, siendo constituido como primer obispo Mons. Hagendorens, C.P., en 1947.
3. Por entonces, las actividades misioneras de los Pasionistas no se diferenciaban de las de otras Congregaciones. Se ocupaban de catequizar, bautizar y formar las comunidades cristianas locales. El Obispo Hagendorens fundó las dos Congregaciones que existen en la Diócesis de Tshumbe: los Hermanos de la Pasión en 1940, que hoy en día cuentan con 32 miembros; y las Hermanas de San Francisco de Asís, en 1954, que actualmente tienen 154 miembros. Todos los Pasionistas se dedicaron a las diferentes áreas de la Iglesia local (parroquias, escuelas, seminarios, hospitales, etc.).
4. En 1955, la población de la diócesis de Tshumbe se estimaba en 290.000 habitantes, de los cuales unos 30.000 eran Católicos, con 5 sacerdotes locales, 25 religiosas europeas, y 44 pasionistas. Poco después, la comunidad pasionista de Tshumbe perdió algunos de sus miembros, al tiempo que surgía el movimiento armado y la guerra que siguió a la independencia del país. Tshumbe se encontraba particularmente en una “zona roja”, dado que era la región nativa de Lumumba, uno de los más conocidos Padres de la Independencia. Su encarcelamiento y muerte provocaron un sentimiento anti-occidental. Esta inestabilidad obligó a algunos pasionistas a regresar a Bélgica, mientras otros prefirieron fundar en Kinshasa, la capital, dónde había más seguridad. Así, en septiembre de 1964, un pequeño grupo de pasionistas de Sankuru asumió la Parroquia de San Marcos, en la zona oriental de la ciudad.
5. En 1968, Mons. Hagendorens, ya con 74 años de edad, renunció a su cargo. Fue elegido como nuevo obispo un no pasionista. Por entonces, las actividades misioneras de los pasionistas en Sankuru eran coordinadas por un Superior de la Misión, mientras la única comunidad de Kinshasa (San Marcos) estaba directamente bajo la dirección de la Provincia. Esta situación motivó la erección del Vicariato de Cristo Salvador en 1982, mediante un decreto del Capítulo de la Provincia belga.
6. Los pasionistas residentes en Sankuru vivieron una serie de dificultades con el Obispo de la diócesis. El punto más álgido de estos conflictos se alcanzó en 1981 con la expulsión del Superior Religioso y el cierre de la casa de formación que había empezado ya a recibir candidatos nativos para la Congregación. Esta situación instó a los pasionistas a buscar un lugar adecuado para establecer una casa de formación. Finalmente, se escogió Lumbi, en la diócesis de Kikwit. Como consecuencia de ello, nuestros religiosos en Sankuru fueron reducidos drásticamente. Hoy en día sólo conservamos dos comunidades en Sankuru: una Parroquia en Ototo y un Centro Catequético en Lodja.
7. En 1982, el Capítulo Provincial de Bélgica constituyó en un Vicariato de la Congregación la Misión de los Pasionistas en el Congo. El Primer Congreso del nuevo Vicariato se celebró en Kinshasa en 1983, con la elección del P. Charles Bosschaerts como Vicario Regional. En 1987, se realizó el Segundo Congreso, también en Kinshasa; allí fue elegido el P. Gilbert Majzin como Vicario Regional. El Tercer Congreso, en 1991, concluyó con la nueva elección de Charles Bosschaerts como Vicario. En 1995, en el Cuarto Congreso, fue elegido Vicario Regional el primer africano, P. Vital Otsudialokoka, quien fue reelegido en 1999, durante el Quinto Congreso, pero debió cortar con su segundo período dada su elección como Consultor General de la Congregación en el Capítulo General del año 2000. Así, en diciembre de ese mismo año, el Vicariato celebró un Congreso Extraordinario en el que fue elegido como Vicario Regional el P. Elie Muakasa. Desde la fundación del Vicariato han pasado 22 años.
En el año 2003, respondiendo a la petición del Obispo de Boma (en la región occidental del Congo), que solicitaba Pasionistas para la animación espiritual de su diócesis, el Vicariato aceptó la Parroquia de Lovo, dónde actualmente tenemos una residencia. Podemos afirmar que la comunidad cristiana de Boma está contenta con nuestra presencia entre ellos. Para la Iglesia local es un enriquecimiento la llegada de institutos religiosos que vienen a ayudarlos en su crecimiento.
8. La presencia de los Pasionistas en el Congo está creciendo. Primero nos ubicamos en Sankuru, más tarde, rápidamente, en Kinshasa y luego en Kikwit; ahora también en Boma. Cada fundación tiene su propio propósito y una realidad determinada.
A continuación enumero nuestras comunidades y su estado actual:
(1) Onema OTOTO - Diócesis de Tshumbe
Parroquia
Casa Religiosa desde 1984
(2) LODJA - Diócesis de Tshumbe
Centro Pastoral
Casa Religiosa desde 1990
(3) LUMBI - Diócesis de Kikwit
Parroquia, 1957
Casa Religiosa desde 1983
(4) LUMBI - Diócesis de Kikwit
Noviciado desde 1983
(5) KINGASANI - Archidiócesis de Kinshasa
Casa Religiosa (Postulantado), 1984
(6) LIMETE - Archidiócesis de Kinshasa
Casa Religiosa, Sede Vicarial, 1995
(7) BINZA 1 - Archidiócesis de Kinshasa
Casa Religiosa (post-Noviciado), 1997
(8) BINZA 2 - Archidiócesis de Kinshasa
Parroquia
Residencia Religiosa desde 2001
(9) LOVO - Diócesis de Boma
Parroquia
Residencia Religiosa desde 2003
La dimensión apostólica de nuestra presencia puede ser dividida en tres períodos, cada uno con sus propias características.
1. Durante el período que va desde la fundación (1930) hasta la erección del Vicariato (1982), los pasionistas vivieron y trabajaron como cualquier misionero de aquel tiempo: catequesis, predicación, ministerio sacramental y formación de comunidades cristianas locales. Era enteramente una Iglesia misionera, en la que las personas locales tenían muy poco que decir o hacer. La organización eclesial, los edificios y la vida y costumbres reflejaban la procedencia de los misioneros. El P. Koen Maes, el más anciano de los misioneros que permanecen en el Congo, narra un incidente sucedido a los padres pasionistas Georges y Rudolf, quienes para castigar a un cristiano polígamo, quemaron su casa y todas sus cosas. Las autoridades civiles intervinieron y obligaron a los sacerdotes a disculparse por semejante acto. El P.. Rudolf se disculpó por su falta de formación misionera, pero el P. Georges se negó a presentar sus disculpas. Así, las autoridades civiles le pidieron que abandonara el Congo. Este es el mismo P. Georges que reunió a los pasionistas para realizar la fundación en Tanzania, dónde vivió y trabajó desde 1935 hasta 1979.
Aunque la Iglesia Misionera favoreció el desarrollo - educación, fe, y cuidado de la salud-, la falta de participación de los creyentes en la organización de la vida de la Iglesia le originó una mala imagen, la de considerar como mala la cultura africana al interior de la Iglesia. Una de las características de este período fue el rechazo de los elementos africanos de la cultura. Para convertirse en cristiano, el creyente tenía que negar su cultura. El poder colonial fomentó esta mentalidad, que en realidad no tenía nada que ver con la salvación de Jesucristo. Como una consecuencia de ello, el cristianismo en África creció con un complejo de inferioridad.
Este período no permitió un auténtico conocimiento mutuo entre los misioneros y la población local. Las dos partes sufrieron como consecuencia de los prejuicios. Estos prejuicios eran verdaderas barreras contra la confianza mutua, la cual habría promovido la colaboración y la participación en un esfuerzo común.
2. El cambio ocurrió con el Concilio Vaticano II que promovió una comprensión positiva de la cultura, y de allí surgió, por consiguiente, una nueva forma de acercamiento a la misión. La palabra importante de la evangelización era la inculturación. Se organizaron conferencias y se escribieron libros sobre la inculturación, pero, con frecuencia, todo ello permaneció en el campo teórico. La inculturación, para convertirse en una realidad, debe comenzar por la aceptación mutua. Para los pasionistas del Congo, la inculturación empezó en el mismo momento en que los Misioneros aceptaron la llegada de jóvenes congoleños a la Congregación. Por el hecho mismo de haber recibido congoleños para la vida pasionista, crearon un nuevo estilo de vida y, asimismo, abrieron la Congregación a una nueva cultura. Esta segunda fase puede situarse desde 1981 (el comienzo de la formación) hasta el Congreso de 1995, cuando un pasionista congoleño se convirtió en Vicario Regional.
En esta fase, la preocupación principal de los Pasionistas era organizar el programa de formación para preparar de manera adecuada a los miembros de la Congregación. En otras palabras, la formación se volvió la prioridad de las prioridades. Se creo la conciencia de que era necesario devolver las parroquias a las diócesis y reagruparse en las casas religiosas. Se quiso recobrar la dimensión contemplativa de nuestra vida. Esta situación fue un cambio para el joven congoleño, quien al vincularse encontró comunidades con una fuerte conciencia comunitaria. El trabajo pastoral se realizó desde las comunidades.
3. La última fase, en la que aún estamos, requiere ahora un nuevo campo pastoral. De hecho, el aumento de religiosos requiere nuevas actividades pastorales. Nuestras Constituciones nos recuerdan que “Cada Comunidad es parte de la Iglesia local en la que está inserta. Es necesario, pues, que tomemos conciencia de sus problemas y cooperemos efectivamente con el ordinario del lugar y con los demás que trabajan por el Pueblo de Dios” (Const., N. 34). Así, durante estos últimos años, hemos abierto dos comunidades centradas en el apostolado externo, una en Kinshasa y otra en Boma.
Hemos optado además por colaborar con el resto de Congregación en lo que se refiere al personal en el ámbito de la CPA (la Conferencia de Pasionistas de África) o respecto a la colaboración inter-provincial. Uno de nuestros religiosos está sirviendo actualmente en la Curia General y otro está trabajando como misionero en Jamaica.
Nuestro personal está creciendo siempre. Actualmente contamos con 42 religiosos dedicados al apostolado. Los datos que poseemos muestran que nuestra actividad se concentra en cuatro áreas principales: el trabajo parroquial (cuatro parroquias), la labor educativa (dos Escuelas Técnicas), la Formación Religiosa (tres casas de formación), las capellanías y la predicación. El personal está dividido como sigue:
a. Parroquias
1. P. Michel WOKO
2. P. Jean Claude WALA WALA
3. P. Xavier MVUMBI
4. P. Richard MONSEMVULA
5. P. Sébastien YEBO
6. P. Alain MAKAYA
7. P. Déogratias WAY WAY
8. P. Gabriel MAKILA
9. P. Timothée POSO
10. P. Michel MAVANGA
11. P. Joseph LOKENDADJALA
b. Formación
1. P. Koen Maes
2. P. Prosper KUAKASA
3. P. Jean Nico MVUNZI
4. P. Bernard MAYELE
5. P. Didier KIMUPIPA
6. P. Dieudonné BUTSHINAYI
7. P. John MBUNGU
8. P. Jean Jacques MBUNZIMI
9. H. Pierre MOLONGO
c. Escuelas
1. P. Ferdinand MBUTA
2. P. Matthieu ANAKANI
3. P. Daniel MABUNDU
4. P. Cyprien KAZABA
5. H. Gabriel PANZU
d. Capellanes y Centro Catequético de Lodja
1. P. Czselaw Duda
2. P. François MOKE
3. P. Charles KAHUTA
4. P. Aimé TILIMBINI
5. H. Calixte MBELOLO
e. Administración del Vicariato
1. P. Elie MUAKASA
2. P. Martin FRIPONT
3. P. Jules MAPELA
f. Misioneros (ad-extra)
1. P. Vital OTSHUDIALOKOKA
2. P. Gaston NSONGOLO
g. Estudios de Especialización
1. P. Pierre MVUMBI
2. P. Willy OKEY
3. P. Jean-Claude LOKASO
4. P. Emery KIBAL
5. P. Flavien TSOLUKA
h. Tratamiento médico
1. P. Théophile PAKU
2. P. Emile KATANA
Ahora, nuestra preocupación principal consiste en encontrar el tipo de vida religiosa apropiado para nuestro contexto. De hecho, nuestra inquietud está en hallar una forma articulada para nuestra vida y ser un signo evidente del Señor Resucitado en el contexto de la Iglesia local. Ha llegado el tiempo de descubrir que la singularidad de la vocación pasionista puede ser una bendición y un enriquecimiento para la iglesia local (cf. Const. 6).
La formación religiosa pasionista empezó en el Congo en septiembre de 1980. Después de dos años, el grupo inicial hizo su primera profesión en septiembre de 1982. Desde entonces, anualmente recibimos a 6 ó 7 candidatos de unos 30 que desean ingresar. La formación inicial está articulada en tres fases: Postulantado, Noviciado y Teología.
El postulantado recibe a candidatos seleccionados por los encargados de la animación vocacional. Los candidatos son acompañados durante un período de dos años. Después de una serie de pruebas (psicológicas e intelectuales), son admitidos en la Comunidad Pasionista de San Pablo de la Cruz en Kinshasa. El postulantado dura tres años, tiempo durante el cual, los candidatos estudian la filosofía. Asisten a un Instituto inter-congregacional. Al final de sus estudios filosóficos reciben un grado de suficiencia. Los informes del Instituto de Estudios y de la Comunidad Local constituyen los elementos principales para el discernimiento y su admisión en el Noviciado. Durante este período de tres años, los candidatos se dedican, además, al estudio de una disciplina secular.
Actualmente, contamos con 12 postulantes, 7 en el primer año, 5 en el segundo; no hay ninguno en le tercero.
El Noviciado está en Lumbi, en la Diócesis de Kikwit. Es un entorno muy difícil. El acceso por el vehículo es muy difícil. Los novicios no pueden aprovechar otros profesores. Raramente tienen un retiro inter-congregacional, que se suele celebrar en Kikwit, a 400 Km de distancia. No hay electricidad ni acueducto. Dependemos de la lluvia y del agua del río, que se encuentra a 4 Km. Todas estas incomodidades afectan a los formadores y a los novicios. Nuestros esfuerzos para conseguir los fondos para la construcción de un Noviciado en Kikwit, dónde se cuenta con un terreno, han sido infructuosos. Sin embargo, seguimos buscando personas generosas que deseen ayudarnos. Este año hemos recibido sólo dos novicios; otros dos candidatos han tenido que dejarnos debido a algunos problemas académicos al final de sus estudios filosóficos.
La experiencia de post-Noviciado es un tiempo para profundizar la vida religiosa y sus cuestionamientos existenciales. Dos comunidades siguen ese propósito: el Teologado Pasionista africano en Kisima, Nairobi (Kenia), y San Vicente Strambi, en Binza, Kinshasa. Así, el Congo ofrece una doble opción a los jóvenes religiosos: o en Kenia, donde ganan una experiencia en la comunidad internacional, o en Kinshasa, donde están más provistos de las herramientas de la pastoral y están insertos en la situación local. Sin embargo, es menos ventajoso enviar los Estudiantes a Kenia que mantenerlos en Kinshasa. El problema principal no es sólo el mayor costo de vida de Nairobi sino el nivel de la formación, debido a los diferentes ambientes culturales. Los religiosos jóvenes son nueve:
1. Martin NGOY, 4° año, Nairobi (finalmente profesó)
2. José WAWA, 4° año, Kinshasa (finalmente profesó)
3. Blaise MUSWAR, 3er. año, Kinshasa
4. Alain NDOMBE, 3er. año, Kinshasa
5. Hermano Constant BIKUKU
6. Gaston DJONGA, 2° año, Nairobi
7. Thierry NTAM YER IYO, 2° año, Kinshasa
8. Anaclet MUKE, 2° año, Kinshasa
9. René DIKHI, 1er. Año, Kinshasa
Nuestra estabilidad financiera depende de la situación económica de todo el país. Todos son conscientes que la situación económica del Congo es pésima. La causa principal es la guerra civil. Desde el Congreso de 1987 (2° Congreso del Vicariato), se movieron los fondos para crear algunos medios de producción. Compramos una granja grande, un camión, un garaje, y realizamos otras actividades que podrían generar ingresos. Todo nuestro esfuerzo se vio frustrado con el levantamiento popular y los saqueos de 1991 y 1993. Perdimos todo lo que podría haber generado un ingreso. Todos los vehículos fueron robados y destruidas las máquinas. Incluso nuestras propias vidas estuvieron es grave peligro. Como resultado de esta situación, muchos de nuestros Cohermanos belgas se desanimaron y regresaron a Bélgica.
No nos recuperamos, desde 1993 hasta el año 2001, cuando empezamos a invertir tímidamente en diferentes áreas. Con la ayuda de la provincia belga, del P. Curto (entonces Secretario General de Misiones) y de algunos amigos, tuvimos éxito en la reconstrucción de la granja (en Kinshasa) y de las dos escuelas técnicas (en Lumbi y Kinshasa), y se pudo reiniciar el trabajo del garaje y de la tienda del carpintero.
Sin embargo, debido a la falta de las habilidades de dirección adecuadas y de disciplina entre los Hermanos, surgieron varios problemas. Para darle más confianza y transparencia a esta materia, creamos un comité de personas experimentadas para promover una buena dirección. De hecho, aún estamos en la fase inicial de nuestra iniciativa. El ingreso generado localmente es sólo 1/6 del presupuesto anual del Vicariato, que se estima en unos 330,000 Euros. Los otros 5/6 del presupuesto están cubiertos principalmente por la Provincia belga, mediante subsidios y estipendios de misas.
Sin un programa financiero real, la autonomía del Congo es sólo un sueño utópico y puede crear más frustraciones entre el Hermanos. De hecho es verdad que tenemos una comunidad joven y creativa. Pero el Congo tienen uno de los porcentajes más altos de desempleo. Los que tienen una oportunidad de trabajar, como nosotros, son mal retribuidos. El sueldo de un maestro a cualquier nivel de educación no puede permitirle vivir una vida normal. Para dar una idea clara de esto, basta decir, por ejemplo, que el sueldo de un maestro de secundaria es de aproximadamente 30 Euros al mes. Con un sueldo así, él o ella son incapaces de pagar sus facturas mensuales de alojamiento, electricidad, agua, transporte, etcétera; él o ella no pueden asegurar los gastos diarios para vivir con su familia. Como consecuencia de ello, hay una corrupción generalizada y todas las formas de estafa para sobrevivir. Por tanto, creemos que la estabilidad financiera de la Viceprovincia depende de factores endógenos: el desarrollo económico del país es uno de los más importantes.
De momento, el recurso principal de la sexta parte del presupuesto anual que hemos expresado arriba es:
Para mejorar nuestros ingresos, queremos invertir más en el cultivo de la tierra: tenemos varias parcelas en Makanza, Elembo y Kibomango. Y, además, deseamos continuar las inversiones en la educación. Pero en ambas áreas, necesitamos una capital básico para empezar, de modo que podamos comprar las máquinas (el tractor) y construir una escuela. Nos hemos esforzado en presentar estos proyectos a diferentes organizaciones, pero no hemos recibido ninguna respuesta positiva.
Conclusión
Como usted habrá notado, la jornada del Vicariato ha sido larga. El tiempo nos ha traído hasta este importante momento. La palabra “elevación” revela en sí misma que la Congregación entera ha reconocido la madurez del Vicariato. El Vicariato devolverá esta confianza. Los Hermanos en el Congo acogen agradecidos este acontecimiento de la elevación del Vicariato a Viceprovincia.
Sin embargo, los desafíos son muchos, sobre todo en lo que se refiere a los recursos financieros de la Viceprovincia. El trabajo de los Hermanos necesita ser sostenido por la solidaridad de la Congregación a todos los niveles. Con el Congo, nosotros empezamos el proceso de elevación de los Vicariatos de África. Dios bendiga nuestra Viceprovincia, bendiga nuestra Congregación, y los bendiga a todos Ustedes.
Elie Muakasa, C.P.
Vicario Regional de los Pasionistas en el Congo