TERCER TALLER DEL CENTRO FORUM.
Retiro de S. José. Monte Argentario. Italia.
Septiembre
- Octubre 2005.
Introducción.
Esta
breve nota sobre
lo acontecido hace
quince días en
el centro geográfico de las
memorias de la
Congregación no tiene otro
motivo más que
abrir espacios de
diálogo en el
ámbito de la
Familia Pasionista acerca de
aquello que, por la
fuerza del carisma, nos
une, nos funda
y nos da
motivos suficientes para
seguir esperando activamente.
Un
nuevo rostro en
el Monte.
La
hospitalaria y delicada
comunidad del Retiro
de San José
fue dejando entrar, entre
sorpresa y alegría,
una abigarrada presencia
de hermanos; un
rostro plural bien
delineado con tonos
de Indonesia, Brasil,
Colombia, Italia y
México.
Rompieron
el silencio italiano
las voces en
español, en portugués
y en Indonesio;
detrás de cada
voz un rostro
preciso de laicos
italianos, de religiosas
mercedarias, de religiosos
pasionistas italianos, brasileños,
indonesios y mexicanos.
En
cada lengua empezaron
a pronunciarse las
historias: las historias
jóvenes, religiosos recién
profesos, estudiantes de teología,
un diácono, sacerdotes
pasionistas jóvenes; las
historias largas y
esperanzadas de las
mujeres y hombres laicos y,
finalmente, las historias
de quienes celebran
la oportunidad de
celebrar 25 o
30 años de
vida religiosa o
sacerdocio con los
ojos no dirigidos
al pasado sino
con la mirada
puesta en horizonte
de futuro.
En
cada rostro un
deseo y una
incógnita, todos dispuestos
a dejarse modelar
por una experiencia
cuyo verdadero derrotero
tendríamos que ir
delineando entre todos
los presentes.
La
primera etapa de
este proceso formativo
está constituida por
la experiencia de contemplación. Es
una inmensa alegría
poder corroborar que
podemos hacer experiencias
reales de contemplación en el ámbito
personal y en el ámbito
común, sobre todo cuando
la mayoría de
los presentes somos
de diferentes extracciones sociales, culturas,
historias, edades y
espiritualidades.
En
el movimiento interno
de la contemplación fue
tomando cuerpo un
redescubrimiento y remodelación
del silencio y
de la soledad. Sobre ese
renglón se logra
intuir de forma
certera que la
creatividad es un
poderoso impulso que
logra remodelar nuestras
percepciones de los
seres humanos para
entrar en una comunión
de reverencia.
Especialmente
significativa es la
experiencia de la
contemplación a partir
y dentro de
los acontecimientos que
cada uno y
en comunidad abierta
vamos releyendo y
re-significando.
Todo
ello nos dejó
entrever la huella
de la realidad como
creación dinámica de
tal modo que
así podemos descubrir
nuestra percepción como
mirada contemplativa de la
realidad.
Al
Encuentro con el
Dios vivo.
Dado que el ser de Dios no puede ser asumido como se asumen los objetos de conocimiento; el momento de replantearnos el modo de encuentro en que nuestro Padre nos constituye hunde sus raíces en la herencia hebrea en el Antiguo Testamento. Seguimos de forma más cercana los textos del profeta Jeremías y nos fueron acompañando en este tramo fundamental de nuestra experiencia común.
Por
ahí fueron corriendo
las grandes propuestas
bíblicas de descubrirnos
como Pueblo de
Dios, como sabedores
que el dinamismo
fundamental de la
vida es de
tipo pascual, como
volver a caer en
la cuenta de lo que
realmente significa Fidelidad
en la Alianza;
como aquello de que
el desierto es
también lugar de
pascua y sentir
el impacto de
la profecía como
remodelación de la existencia.
A
estas alturas del
taller formativo, las
liturgias de la
tarde se hicieron
cada vez más
vivas y significativas; todas
las celebraciones fueron
preparadas en común
con la participación
de todos los presentes;
fueron constituyendo el
momento de recoger y de relanzar
los recorridos del
día; fue realmente
notoria la fuerza
expresiva de las
liturgias en cada
uno de los presentes
y como grupo,
era como si nos
hubiésemos conocido desde
mucho tiempo atrás.
La
Contemplación del Crucificado.
Este fue un momento especialmente álgido en el desarrollo vital de nuestro proceso formativo en el carisma. Por la mañana tuvimos la grata compañía del superior general de la Congregación, El P. Ottaviano d’Egidio junto con el consultor Luis Alberto Cano.
Nos
dejamos envolver por
la pronunciación que
el Mesías Crucificado
hace de cada
uno de nosotros;
con gran fuerza
inspiradora recibimos el
exceso de iluminación
del Logos tou
Stauroú; iluminación que toca
y transfigura diversos
niveles de realidad,
desde el pensamiento
teológico hasta la
comprensión antropológica de
ser humano pasando
por la paradójica
forma en que
Dios nuestro Padre
ha decidido revelarse.
Desde
ahí pudimos recoger
las evidencias teologales
del dinamismo profundo
en que consiste
el carisma pasionista.
Quiero manifestar que
en este día
la celebración de
la Eucaristía nos
llevó con profunda
reverencia a asumir
el significado fundante
del seguimiento del
Mesías Crucificado.
Un
dinamismo carismático acogedor y
propulsor de muchas
formas de expresión.
Esta última etapa del proceso formativo carismático abrió un diálogo muy fecundo sobre la tensión escatológica; desde ahí pudimos valorar con mayor visión y disponibilidad lo que realmente está en juego en los momentos actuales de la vida laical, de la vida religiosa y de las perspectivas concretas de expresión.
El
carisma pasionista es
capaz, de forma
abundante y acogedora,
de dar forma, sentido y
dirección creativa a la familia
pasionista y a las múltiples expresiones vitales
y creativas que
desde el mismo
pueden surgir.
Este
dinamismo del Espíritu
va remodelando poco
a poco el
sujeto y los
sujetos que están
dispuestos a asumir
y expresar la
vida como existencia
carismática en el ámbito
de la Iglesia y
de nuestro mundo
actual.
La
experiencia plural del
grupo ahora encontró
una vía ancha
de posibilidades de
expresión, logramos percibir
la fuente de unidad
y, al mismo
tiempo, el dinamismo
creativo; claramente iba apareciendo
la figura real de
una comunidad o
familia pasionista incluyente
como un acontecimiento de reconciliación.
CONCLUSIÓN.
Esta nueva experiencia del proceso formativo en el carisma pasionista fue vivida con suma sencillez, pero al mismo tiempo, con gran profundidad. En la evaluación de la experiencia inmediatamente aparecía la fuerza del contagio.
Lo
primero que apareció
en estas consideraciones fue
la dimensión vital
de la experiencia y
la necesidad urgente
de compartirlo con
otros hermanos y
hermanas en perspectiva
de familia pasionista.
De suma
importancia fue la
positiva valoración de
la pluralidad del
grupo de participantes; cada uno
fue expresando de
diferente forma una
convicción común a
partir de la
experiencia vivida. Hay
algo profundo en el
taller que nos
puede embarcar en la experiencia
de una encuentro
real y significativo que une
y proyecta, que
recoge historias y
las relanza, que
acoge diversidad de
personas y que
despierta el anhelo
de ser pueblo
de Dios en
marcha.
Los
compromisos fueron menudeando
de forma concreta
en la decisión
de compartir esto
con otras personas
de los lugares y
ambientes donde los
participantes desarrollan su
vida y actividades.
Parte
integrante de este
espontáneo compromiso fue
el deseo y
la decisión de realizar
otro taller formativo
el próximo mes
de agosto del
año 2006. Inmediatamente surgieron
los promotores de
lo que puede
ser una nueva
experiencia vital.
Con
eso tendríamos en
la perspectiva del
año 2006, un
taller en España
durante el mes de julio
y otro en
Italia (Monte Argentario) para el
mes de agosto.
Estimados
hermanos y hermanas
de la familia
Pasionista, ahora nuestro
diálogo tiene algunas
bases mayores de
tipo experiencia teologal
carismática. Ya no
estamos hablando de
un proyecto o
de un sueño, sino
de un dinamismo
capaz de fecundar
nuestra vida, un
germen provocador de
historias nuevas.
El
equipo del Centro
Forum agradece de
antemano las opiniones,
los comentarios, las
preguntas, las dudas,
las críticas que
nos quieran hacer llegar;
sería una gran
alegría alargar la
experiencia con un
discurso participativo.
En
un momento de
nuestra reciente experiencia
en el monte
Argentario tuvimos la
certeza que alguna
vez vivió Abraham:
también nosotros podemos
soñar los sueños
de nuestro Padre,
aquellos donde lo
frágil puede ser
signo y acontecer
de eternidad.
Por
el Equipo del
Centro Forum
Octavio
Mondragón Alanis. CP.
Septiembre- Octubre 2005.
México,
DF.
MÉXICO.