PRIMERA REUNION DE LA
COMISION DE REFLEXION SOBRE EL CENTRO-FORUM
Santos Juan y Pablo, 3 al 5 de enero de 2002
Participantes, inquietudes y expectativas
P. Ottaviano D’Egidio, Superior General
P. José Agustín Orbegozo, Provincia del Sagrado Corazón (CORI), Coordinador
del "Centro-Forum"
P. Stanislas Breton, Provincia de San Miguel (MICH-Francia)
P. Tito Amodei, Provincia de la Presentación (PRAES-Italia)
P. Ernest Henau, Provincia de San Gabriel (GABR-Bélgica)
P. Donald Senior, Provincia de la Santa Cruz (CRUC-Estados Unidos)
P. Adolfo Lippi, Provincia de la Presentación (PRAES-Italia)
P. Octavio Mondragón, Provincia de Cristo Rey (REG-México)
P. Christopher Monaghan, Provincia del Espíritu Santo (SPIR-Australia)
P. Tarcisio Gaitán, Viceprovincia de Santa Fe (FID-Colombia)
P. José Luis Quintero, Provincia de la Preciosísima Sangre (SANG-España)
Participaron también el P. Luigi Vaninetti, consultor general invitado, y los PP. Enzo del Brocco, de la Provincia de la Dolorosa (DOL-Italia), en calidad de traductor y Luis Enrique Bernal, de la Viceprovincia de Santa Fe (FID-Colombia), como secretario.
Abrió la reunión el saludo de bienvenida del P. General, en el recuerdo gozoso del 308° aniversario del nacimiento de San Pablo de la Cruz. Recordó que para iniciar esta experiencia se cuenta ya con un lugar, la casa de San José en el Monte Argentario, con una persona coordinando este trabajo, el P. José Agustín Orbegozo, y con el apoyo de la Congregación Pasionista, manifestado en los documentos del 44° Capítulo General. El Centro-Forum ha de ser una obra de y para toda la Familia Pasionista, que parte de la experiencia real de la Memoria Passionis en tantos lugares donde se vive este carisma y se dirige hacia una formulación teórica.
El P. José Agustín moderó la reunión. Comenzó recordando la decisión del Capítulo General de "instituir un Centro-Forum de profundización de la Memoria Passionis" (Documento Capitular 5.2.b.1), así como la carta del P. General en la que convoca a esta reunión. Agradeció a los participantes su disponibilidad para participar no obstante los trabajos de cada uno en su provincia y dirigió las primeras preguntas de trabajo: ¿Qué queremos hacer? ¿Qué necesita la Familia Pasionista? ¿Cuál es nuestra tarea como grupo de reflexión? El grupo expresó sus inquietudes:
1. Da la impresión de que el trabajo realizado en diversas partes de la Congregación hasta ahora no ha sido aprovechado como se debería. No hay un intercambio serio entre las zonas de la Congregación en el ámbito experiencial ni teológico y, por supuesto, tampoco se conocen las iniciativas actuales de trabajo con la Familia Pasionista ni las experiencias de vida que se tienen en torno a la Memoria Passionis.
2. En este sentido, el Capítulo General invita a encontrar espacios de reflexión de la Memoria Passionis para la entera Familia Pasionista, espacios que se dan desde la experiencia carismática y la reflexión teológica, volviendo a las raíces del ser cristiano: en la fe, al interno de un mundo que busca significados; en la Sagrada Escritura, Palabra de Dios que se revela al hombre; en el carisma pasionista, fuente originaria de inspiración. Sin embargo, este espacio no es reservado a los teólogos o a la Teología de la Cruz; el Centro-Forum debe estar abierto al laicado, como espacio de reflexión de la entera Familia Pasionista, que tiene su propia visión de la vida y del carisma.
Precisamente donde se da el desafío hacia la acción, en las zonas difíciles de la vida pasionista, nacen los espacios experienciales de reflexión. Esto sucede en un camino inverso, es decir, desde la experiencia a la reflexión y de allí a la formulación teórica. Existen ejemplos concretos de esto en la vida de laicos pasionistas que han sido y siguen siendo espacios de reflexión de la Memoria Passionis: Gema Galgani, Lucía Mangano, etc., han comprendido la Pasión en la vida y son guías de su vivencia para todos. Y como éstos hay muchos ejemplos que se podrían citar en las distintas regiones del mundo pasionista. Gente que cree en la espiritualidad pasionista y opta por este estilo de vida, desde su vocación laical.
3. Hoy se habla de la "refundación" de la vida religiosa. Es el síntoma de una actualización de toda la vida cristiana, que pretende abrir las puertas al Espíritu Santo. El "Centro-Forum" debería ser el alma de esta refundación en la vida pasionista: Se habla de toda la familia pasionista a un mismo nivel, sin distinciones; una familia que vive todos los problemas de la sociedad moderna, como desafíos para la vida, carisma y espiritualidad; por todo ello, el Centro-Forum tiene como tarea escuchar y descubrir las experiencias de Memoria Passionis desde dentro de la Familia Pasionista, según el rol de cada uno.
4. El "focus" de todo ello es la Pasión de Cristo, forma mentis de todo el proceso, que brota en el espacio natural de reflexión que es la Sagrada Escritura. Sin este punto de vista carismático la experiencia no es válida y no se origina entonces el espacio de reflexión sobre la Memoria Passionis que da lugar al proceso que se pretende realizar. Enmarcar todo el trabajo en esta forma mentis es el mejor servicio que se puede prestar. Ámbito, foco, punto de vista, experiencia, forma mentis: todo ello se dirige a definir el Centro-Forum como un espacio de reflexión de la Memoria Passionis desde el cual mirarse y mirar la realidad, lugar de escucha de la Palabra, de comunicación, de atención a la realidad del mundo y de la Iglesia. Esto supone integrar las experiencias ya vividas y las que viven ahora mismo otros miembros de la Familia Pasionista para proyectarse hacia el crecimiento de la vida, en línea con la temática del Capítulo General.
5. Para evitar la dicotomía entre "reflexión" y "experiencia" es necesario llegar a la formación permanente, como palabra clave. En este sentido la casa de San José no pretende ser una casa de cursos y ejercicios, sino una lugar de experiencia y reflexión, es decir, de vida y formación, como en estado permanente de noviciado. Esta casa no es el Centro-Forum sino una simple semilla para comenzar. Debe ser un lugar que atraiga a todos, que transmita experiencia y vida desde el carisma pasionista. Sin embargo, no es el lugar lo que importa, sino el tiempo, como en la Sagrada Escritura, como Israel en el camino del exilio, que lleva su tienda con él y crea siempre un espacio y un tiempo para Dios, sin reducciones, en continuo movimiento. Se trata de enfatizar la forma pascual en que se realiza esta formación, como personas y como pueblo: desde la profundización cualitativa, no desde la cantidad o el lugar.
6. Urge, asimismo, analizar la terminología utilizada: cuando se habla de crucificados no hay una referencia exclusiva a los pobres y marginados económica y sociológicamente. Existe también un profundo sufrimiento en otros ámbitos del ser humano: las enfermedades, la soledad, la ausencia de Dios, el matrimonio, la vida eclesial, etc.
Con base en esto, las tareas temáticas a abordar como perspectivas de reflexión del Centro-Forum son: Palabra de Dios, Memoria Passionis, experiencia de vida. Paralelamente a ello, surgen otras inquietudes: decidir cuál es la misión de este grupo, cuál su función, los próximos pasos y los sujetos de esta tarea. Además, temas como pensamiento, cultura moderna, teología e, incluso, filosofía, deben encontrar puesto en la reflexión; por otra parte todas estas ideas deben llegar como vida y desafío a la Congregación y a la Familia Pasionista para animar sus proyectos y esperanzas.
El grupo pretende realizar un esfuerzo de síntesis, sólo con palabras claves, fundamentales, sin frases, tratando de hacer brillar lo más destacado. El resultado: Memoria Passionis, formación, formación permanente, identidad pasionista, Palabra de Dios, pasión del hombre como Pasión de Cristo, experiencia, espacio de reflexión, familia pasionista, fidelidad creativa, proceso escuchar-leer-reflexionar-vivir-comunicar, contexto, proceso, palabra encarnada, intergeneration, forma mentis, acogida, compartir, vida con los laicos, tienda, escucha, sufrimiento escondido, lugar de peregrinación, lugar y momento, tiempo.
"Pobres" y "opción por los pobres"
El grupo considera oportuno reflexionar sobre el sentido y el significado que los pasionistas quieren dar a los términos "pobres" y "opción por los pobres", en orden a comulgar con un mismo lenguaje, de manera que haya claridad acerca de lo que se está hablando:
Ante todo, los pobres son el lugar teológico desde el cual el pasionista vive su carisma, porque allí reconoce la presencia de Dios que sufre. Esta opción tiene un origen teologal pero le pertenece una acción histórica. Sin embargo, no se puede desconocer que hasta ahora la mayoría de la Familia Pasionista ha hecho tan solo una opción teórica, no real. La mayoría de las experiencias que se hemos vivido no iluminan la vida de los pobres. Sólo cuando se tiene la experiencia de estar delante de Dios se comienza a entender cuál es su pasión y cual es su opción. Al observar el mundo se comprende qué es y qué no es de Dios ni está de acuerdo con Él. Es entonces cuando se siente una amorosa aflicción y se es hermano de los que son amados de Dios, de los que sufren. Allí se identifican quiénes son los pobres de Dios.
La opción por los pobres es teologal, no sociológica, aunque es muy difícil distinguir la diferencia. Es cierto que el sufrimiento del hombre trasciende la historia y no se puede reducir a la situación económica; el sufrimiento humano como experiencia personal e íntima es mucho mayor que la carencia efectiva de bienes y servicios. Sin embargo, la opción por los pobres no nace de una teoría sino precisamente de una experiencia de sufrimiento. La sociedad global, mediante el mercado, ha marginado del desarrollo a grupos concretos de hombres y mujeres, como un dios tirano que exige un culto sangriento de los sufrientes de este mundo (pobres, negros, mujeres, niños, excluidos, perseguidos, desplazados, etc.) La opción por los pobres habla de opción por esos sufrientes. Ello cambia las categorías mentales y teológicas, hasta hacer ver el mundo de otra manera.
Hoy resulta que el mundo produce alimentos y desarrollo para todos, pero llegan a muy pocos; la mayoría no tienen comida ni acceso a los medios elementales de subsistencia. Hay una desigualdad profunda, que produce infelicidad de ricos y pobres, porque hay realmente una infelicidad patente en quien no experimenta la felicidad de dar. La liberación para todos estaría allí, en el compartir lo mucho o lo poco que se posee. Pero mientras haya esclavos del poder del mercado, la infelicidad alcanzará para todos.
En fin, se debe comprender que la mayor pobreza es no saber cuánto ha amado Dios a cada ser humano, tenerlo todo y no poseer nada, ignorar el amor. Por eso la opción por los pobres nace del corazón, de la experiencia del amor de Dios a los hombres. Cuando se tiene la experiencia de compartir la pobreza de los que no tienen nada, se comienza a sentir en la propia vida lo que esa propia vida no debe ser. Surge entonces la invitación a pensar en las últimas preguntas. Son los pobres quienes ayudan a responderlas, porque su situación histórica va más allá de cualquier razonamiento.
Este elemento es esencial para la identidad del pasionista y soporte teologal del trabajo del grupo. Aunque haya distintos conceptos es posible encontrarse en el centro: el verdadero pobre es el amado por Dios, el hombre que sufre, quien lleva impreso en sí mismo el rostro del Crucificado.
El papel de la casa de san José en el Monte Argentario
El diálogo del grupo gira en torno al laicado pasionista y su integración al Centro-Forum y acerca de las posibilidades de conformación y demás características de la comunidad de Monte Argentario:
Se debería comenzar por formar grupos de Familia Pasionista para fomentar la experiencia de Centro-Forum, en momentos claves, siguiendo el ejemplo de otras congregaciones y órdenes que se reúnen en sus sitios inspiracionales (Asís, Loyola, etc.), como lugares de peregrinación y experiencia fuerte de la propia espiritualidad, para el estudio y la profundización del carisma. Ello se debería realizar integrando a personas de diferentes regiones y formas de vida pasionista, laicos, religiosas y religiosos.
Según los últimos capítulos y documentos, los laicos han entrado ya en el ámbito carismático pasionista, aunque haya resistencias por falta de información. De ahí la importancia que tiene el terminar con el acostumbrado clericalismo. Es necesaria la presencia de los laicos en estas reuniones para empaparse mutuamente de las experiencias de vida pasionista. Incluso la dirección de este proceso no depende de los clérigos pasionistas. Sin embargo, surgen interrogantes en la Comisión: ¿Cómo reflexionamos con ellos? ¿Cómo aceptamos su presencia entre nosotros?
El Monte Argentario debería ser un punto de referencia del Centro-Forum para ello, es necesario dar una impronta específica a ese sitio que lo caracterice de manera particular y lo haga ganar en visibilidad. El centro carismático está en la Memoria Passionis, pero debería haber algo más. Por ejemplo, un programa temático que desarrolle el estudio de la Memoria Passionis, con objetivos claros, hacia la formación inicial y permanente de la Familia Pasionista presente y de las próximas generaciones. Para ello es urgente la comunicación entre las provincias de la Congregación y la comunión con la entera Familia Pasionista. Debe comenzar con un proceso de retorno a los orígenes, beber en las fuentes inspiracionales del carisma en un dinamismo de fidelidad creativa.
En San José cabría la posibilidad de crear una comunidad abierta, renovada constantemente, compuesta por laicos y religiosos, en una experiencia de familia. Al mismo tiempo, el Centro-Forum ofrecería un grupo de investigación, apoyado en la experiencia fundamental de esta vida pasionista en familia. La comunidad y el grupo ofrecerían talleres y seminarios de formación, y pensamiento teológico y carismático, en vista de ser editados y repartidos por todo el mundo pasionista. Pero, además, estos dos grupos tendrían la posibilidad de vivir juntos en algunas oportunidades para un mutuo enriquecimiento y experiencia de vida.
Sin embargo, lo que debería ofrecer este centro de espiritualidad pasionista no es un estudio histórico de la Congregación sino claves de interpretación que recreen la Memoria Passionis. Su tarea se ubica más en una línea sapiencial que teórica. Por ello debería partir de las narraciones de vida, de la experiencia vivida y transmitida. De esa manera se supera la dicotomía entre laicos y clérigos, pues se va a lo esencial, a la vida, en la que cada ser humano es maestro y cada uno tiene que aprender.
Una experiencia de este tipo implica muchas cosas: disponibilidad de personal religioso y laico, organización, apoyo económico, toda una estructura con la que actualmente no se cuenta. No es fácil encontrar gente que quiera vivir este ideal, con todo lo que implica de sacrificio y trabajo, sin superiores clericales y con pocos medios de subsistencia. De ahí que lo primero será aceptar que allí no se producirá la riqueza que se debe ofrecer a quienes vengan, sino que el grupo de investigación que ahora está naciendo debe producir los esquemas catequéticos, bíblicos y teológicos que se quieren brindar. Debe haber necesariamente un acompañamiento a nivel del estudio y de la profundización de la Memoria Passionis de parte del grupo de reflexión, en las diversas lenguas y con un lenguaje claro para todos, pensando más en el receptor que en la precisión teórica. Un acompañamiento que, además, debe ser físico en ciertos períodos y circunstancias. Es necesario preguntarse seriamente si es viable este proyecto y qué disponibilidad personal hay en cada uno. Partiendo de esta base se irán acomodando las cargas a lo largo del camino. ¿Hay disponibilidad para todo esto? ¿Debe nacer en Monte Argentario una pequeña comunidad?
De todo ello queda claro al grupo que no es posible ningún tipo de proyecto sin el apoyo directo y decidido del equipo de reflexión. La pequeña comunidad que se establecerá en Monte Argentario no tiene la capacidad intelectual ni la disponibilidad necesarias para ofrecer un plan de formación pasionista. Esa es tarea directa del grupo de reflexión. A él compete poner a la Familia Pasionista en proceso de vivencia de la Memoria Passionis, lo cual conlleva la necesidad de una catequesis adecuada a la Congregación y a la entera Familia Pasionista, con el objeto de crear disponibilidad hacia esta experiencia y colaboración en los diversos niveles de su desarrollo. Se trataría de una catequesis similar a la desarrollada con motivo de la aprobación de las nuevas Constituciones en los años ochenta.
En este punto se puede hablar de tres grupos de trabajo diversos y complementarios: un grupo de experiencia o vida en la Congregación, un grupo de comunidad en Monte Argentario y un grupo de reflexión que desarrolla catequéticamente el proceso que los otros dos grupos experimentan. Por supuesto no se trata de etapas sino de grupos paralelos pero integrados en un solo proceso. La experiencia fracasaría si se deja sola a la comunidad de Monte Argentario con el volumen de trabajo que implicaría poner en marcha y sostener todo el proceso. Es esencial la implicación directa e iluminadora de la Congregación y del grupo de reflexión.
Es necesario definir también cuál sería la relación entre la comunidad de Monte Argentario y el grupo de reflexión, la manera concreta en la que el grupo iluminará los distintos aspectos de la vida pasionista, su interculturalidad, su vida fraterna, su propia reflexión y vivencia espiritual. De alguna manera se trata del desafío de llevar adelante una comunidad "laboratorio". Por ello su característica inicial deberá ser la acogida, el marco fraterno en el que la Familia Pasionista desarrolla una profundización experiencial de su carisma, la Memoria Passionis. Después, en el dinamismo del proceso mismo, el Espíritu Santo impulsará nuevos pasos.
"Catecismo" pasionista
Aparece sobre la mesa la palabra "catecismo", como una necesidad de la Comunidad del Monte Argentario, en vista a ofrecer contenidos a quienes vengan a esa comunidad. Un catecismo que incluya los temas fundamentales del carisma sería útil para todos en la Congregación, flexible, eso sí, a las diversas regiones y culturas.
Para realizar un trabajo de este nivel sería necesario interesar a toda la Familia Pasionista, aprovechando lo que ya existe. Cada uno de los miembros de la Comisión podría aportar desde su campo específico: bíblico, pastoral, teológico. Tendría que estar centrado, por supuesto, en la Memoria Passionis y abordar todos los temas de la espiritualidad pasionista -teología de la cruz, pasión del hombre, opción por los crucificados, etc.-, en consonancia con lo que pide el último Capítulo General. Pero debe incluir, además, testimonios de vida pasionista, ejemplos concretos de experiencia de la Memoria Passionis, vivida desde el sufrimiento. Desde esta Comisión se podría elaborar un esquema previo que incluya los temas principales, luego se van pidiendo las colaboraciones respectivas hasta completar el cuadro y poder publicarlo.
No se trata, sin embargo, de una repetición de publicaciones ya superadas, sobre la base de imperativos categóricos. Se buscaría recoger el contenido de la espiritualidad de la Cruz, en orden a contar con un material al alcance de todos. Sería un paso muy importante llegar a concretar esta especie de guía temática del carisma; importante, sobre todo, para la Familia Pasionista y para los hombres y mujeres que quieran acercarse a la vivencia de la Memoria Passionis.
Destinatarios: la entera Familia Pasionista
Según el Documento Capitular, se ha entrado ya en el ámbito de la Familia Pasionista. Se hace notar que cada vez con más frecuencia se usa esa expresión en la Congregación. A partir de esto es necesario superar el lenguaje y las actitudes clericales, evitar la prepotencia de ser los estudiosos que pueden dictar cátedra. La Pasión de Cristo se vive en primer lugar en la experiencia; luego se va a la teología y a las definiciones teóricas.
Por otra parte, es un deber respetar la experiencia de sufrimiento y pasión de los laicos. Ellos quieren vivir la espiritualidad pasionista, pero tienen su manera propia de hacer memoria de la Pasión, diversa de la experiencia de los religiosos. La vocación religiosa y la formación teológica dan unos parámetros diferentes de vivencia cristiana. Los laicos necesitan ser formados, pero no se trata de llevarlos a los conventos; ellos no pretenden ser religiosos porque su vocación es laical y tienen su propia identidad y un rol determinado en la vida de la Iglesia. Es importante distinguir con claridad los roles de cada uno.
El grupo debe preguntarse ante este reto, cómo puede ayudar a explotar toda la riqueza que encierra la Familia Pasionista en sus diversas formas de vida. Cada vez es más claro que la primera tarea es escuchar y palpar su propia experiencia para entender lo que quieren. Y en ello están incluidos no sólo los laicos sino, además, todos los miembros de la Congregación, que tienen también una rica experiencia personal y comunitaria de Memoria Passionis. Asimismo se debe enfrentar la tarea de conocer las experiencias de vida que están sucediendo en tantos lugares del mundo pasionista y eclesial, describirlas y darlas a conocer a todos, mediante un material rico de vida, que les llegue como ayuda fundamental para su formación.
El trabajo del grupo de reflexión
El primer paso será conocer la realidad existente y reflexionar sobre ella. Con relación a esto, se trae a colación la experiencia del Apóstol San Pablo. Cuando escribió sus cartas; especialmente en la Primera a los Corintios, hizo una lectura de la realidad, después la colocó en la presencia de Dios en contemplación y finalmente habló de la halakká cristiana. Primero formula verbos, después adjetivos y sólo al final pone los sustantivos. La tarea del grupo debería ceñirse a ello: tomar algunas experiencias de Memoria Passionis, colocarlas en la presencia de Jesús Crucificado y después ofrecerlas a la comunidad. Para ello es necesario disponer el trabajo con una doble característica: preguntarse cómo realizar una lectura de la realidad con los laicos sin caer en los lugares comunes de siempre y llevar a cabo una investigación, profunda si, pero en un sentido sapiencial, desde la "sabiduría del corazón", de manera que la profundización-reflexión de un tema entre todos –los laicos y los religiosos- brinde respuestas y propuestas concretas.
En el curso de todo lo que se expuso surgieron términos que indican un camino a seguir -"experiencia", "confrontación con la realidad", "reflexión", "catequesis"-; pero era necesario adoptar una metodología de trabajo si se pensaba realizar un aporte concreto a la Familia Pasionista. Ya está hecho un intento de recoger por escrito las experiencias de cada provincia y zona de la Congregación. Lamentablemente sólo han llegado trece respuestas a la carta de petición. Quizá falta una mayor organización o hay dificultad en poner por escrito lo que esencialmente es vida.
Existe el deseo de compartir en el ambiente de la congregación y del laicado pasionista las múltiples experiencias de vida. Reunir este material por escrito sería una fuente muy importante de comunicación, conocimiento de las necesidades y expectativas y retroalimentación para la reflexión del Centro-Forum. Pero, ¿cómo se combinan "experiencia" y "reflexión"?
A ello se une otra inquietud del grupo: ¿Qué sucede después de reflexionar, cuáles resultados podemos esperar? Parece claro que el proceso conllevaría un movimiento de visión y vivencia de la realidad, reflexión acerca de ella y creación de un instrumento catequético que ilumine las experiencias de vida y permita profundizarlas. Todo esto se daría en un marco formativo, que incluya a toda la Familia Pasionista y que se particularice en la formación inicial de los jóvenes pasionistas y la formación permanente de todos, laicos y religiosos.
Resumiendo, hay un conjunto de narraciones de vida de la Memoria Passionis que existen desde antes del Capítulo General y, aunque es un material que se puede enriquecer, no habría necesidad de repetirlo. De él se pueden extraer claves de interpretación de la realidad, que son iluminadas desde la Sagrada Escritura, la tradición y la experiencia de los años de vida pasionista. En esa dinámica se va dando el proceso de "feed-back" que origina la formación y la toma de posturas concretas.
Aún así, ¿el grupo está maduro ya para esto, podemos asumir tal proceso? La respuesta son nuevos interrogantes de la Comisión: ¿Qué queremos hacer ahora? ¿Hay ya alguna petición de los laicos? ¿Cómo afrontaríamos económicamente el proceso? ¿Este es un grupo que reflexiona o que ayuda a reflexionar? En tal caso, ¿cuáles son los temas concretos de nuestra reflexión?
Un esquema inicial de trabajo
La Comisión trabaja por grupos lingüísticos durante un tiempo breve, con el fin de realizar una esquema que dé más claridad sobre el proceso a seguir. Tras la presentación del trabajo realizado la Comisión examina las coincidencias y contrastes entre los grupos de trabajo y advierte la necesidad de tener un solo documento, integrando el trabajo de los tres subgrupos lingüísticos; la Comisión decidió que el siguiente paso debería ser la redacción de ese documento (ver anexo). Tras su presentación se originan algunos cuestionamientos: ¿A quién compete la actuación de este documento? ¿Son tareas para el Centro-Forum? ¿Qué relación hay entre esta Comisión y el trabajo que se debe desarrollar y entre esta Comisión y la comunidad de Monte Argentario? Con una "lluvia" de intervenciones se pretende responder a esto:
- La Comisión es del parecer que el desarrollo de este esquema se convierta en la tarea inmediata del Centro-Forum. Le ofrece un método de trabajo y un contenido. Pero se debe tener en cuenta que no es un texto fácil de comprender para toda la Familia Pasionista. En general, los laicos no manejan nuestros esquemas mentales.
- El Centro-Forum deberá hacer accesibles a la Familia Pasionista los textos claves de la espiritualidad de la Memoria Passionis. Esta es una conditio sine qua non para realizar el proceso.
-
Se busca un proceso de formación permanente con base en las cuatro etapas propuestas, pero con una explicación previa, suficientemente clara, de lo que se pretende realizar. Las cuatro etapas no deben parecer estáticas porque frenarían el dinamismo del proceso. Se habla de un esquema orientativo, no de una camisa de fuerza. Esta en función de la catequesis.-
Se debe cuidar, asimismo, la distinción entre el rol de los laicos y el de los religiosos en esta profundización del carisma. Pero el marco natural para desarrollar el proceso es el de la contemplación y, por tanto, el de la oración, la soledad y el silencio.La Comisión de reflexión asume como centro-forum
De frente al trabajo por realizar la Comisión concreta su participación en el proceso. Hasta ahora había sido una Comisión de reflexión acerca del Centro-Forum. Ahora se convierte ella misma en Centro-Forum, con algunas aclaraciones:
- Los laicos deben ser integrados cuanto antes al proceso; tarea inmediata del Centro-Forum es ir a encontrarlos;
- Toda las comunidades pasionistas –religiosas y laicales- entran en él, pero es necesario que San José sea la comunidad piloto de la experiencia, que coordine y lleve la iniciativa; sin embargo, mientras termina de ser organizada, el Centro-Forum puede comenzar muy bien su trabajo sin ella;
- Al asumir la responsabilidad de ser Centro-Forum, todo lo escrito hasta ahora, recae sobre este grupo como tarea: La motivación de las comunidades, la selección de los textos claves para la lectio divina, la comunicación de las experiencias de Memoria Passionis, la elaboración de las catequesis y la coordinación del trabajo inicial;
- Sin embargo, lo que se pretende realizar es un servicio, con unas condiciones determinadas, pero que no obliga a nadie.
Los miembros del Centro-Forum ubican su trabajo particular en el esquema ya elaborado. Todos se van ofreciendo para dar este primer paso en el proceso. Finalmente se pide a Octavio Mondragón que realice la exposición general del trabajo que se piensa realizar, básicamente la explicación a la Familia Pasionista de las cuatro etapas del esquema asumido.
Asimismo el grupo dialoga sobre las características y metodología de los estudios:
- Los estudios deben estar llegando a Roma a más tardar en junio del presente año, de manera que puedan ser traducidos y editados para su publicación en agosto, antes del próximo Sínodo General;
- Cada estudio tendrá una extensión aproximada de doce páginas en formato estándar;
- Tratándose de la lectio divina, lo usual son dos o tres páginas por cada texto bíblico; en el aspecto bíblico, el ideal es poder llegar a la publicación de un libro en el que los biblistas de la Congregación analicen los principales textos de la Pasión;
- Se trata de reflexiones más sapienciales que teológicas, en orden a propiciar la catequesis en las comunidades de la Familia Pasionista; es muy importante, por ello, el tipo de lenguaje que se usará, de acuerdo a los destinatarios y a lo que se pretende;
- Para la edición no bastará la traducción de los estudios, será necesario tener una visión de conjunto de lo que se ha hecho, de manera que se vayan dando procesualmente los tiempos de publicación, en la medida que se avanza en la catequesis en las comunidades;
- Se ve la necesidad de una coordinación central para ir integrando en un proceso temático los estudios realizados, de manera que no haya repeticiones ni disparidad;
Se recuerda que se deberá integrar a la Familia Pasionista en la fase de elaboración del material y no solamente al final, como simples destinatarios. Eso sería volver a los esquemas tradicionales.
Para cerrar esta primera reunión del Centro-Forum, el P. General agradeció a todos por su trabajo, particularmente al P. José Agustín por su disponibilidad en tiempo, energías y postergación de sus propios proyectos para ayudar a dar vida a la Congregación. De alguna manera se ha desvelado a la Familia Pasionista el "secreto" de este Centro-Forum. Es una tarea muy importante para la formación permanente de todos. "La Memoria Passionis se hace profecía a través de nuestro trabajo".
El Secretario
Anexo
Esquema inicial de trabajo del Centro-Forum
El Capítulo General recomienda:
"La Congregación promueve, a todos los niveles, el estudio sobre el significado bíblico, teológico, sociológico y pastoral y las implicaciones para la Familia Pasionista de la Memoria Passionis. El Consejo General es invitado a estudiar las posibilidades de coordinación, instituyendo un Centro-Forum de profundización en la Memoria Passionis" (DC 5.2).
En respuesta a esta recomendación, el grupo de reflexión propone:
1) La formación permanente es necesaria para todos los miembros de la Familia Pasionista.
2) Son elementos esenciales:
a. La formación pasionista, que debe darse en un contexto común de oración, estudio, reflexión y misión.
b. La identificación de los textos claves, poniéndolos a disposición, lo más pronto posible, por medio de talleres sobre las narraciones de la Pasión, la espiritualidad pasionista, la vida y las cartas de San Pablo de la Cruz.
c. Respecto a la Memoria Passionis, proponemos un proceso formativo, desarrollado en cuatro etapas:
I. Una mirada contemplativa de la realidad, que tiene lugar en silencio y soledad.
II. Una lectura contemplativa de la Palabra de Dios (lectio divina), comenzando con textos claves tomados del Antiguo Testamento y siguiendo con la historia de la salvación.
III. El encuentro con el Dios Vivo, que se da a través de Jesús Crucificado. Reconocemos que el seguimiento de Jesús tiene muchas dimensiones (ética, política, eclesiológica, antropológica, espiritual).
IV. El carisma pasionista tiene diversas formas de expresión (ordenación, profesión religiosa, laicado, soltería) pero una sola misión, conservar viva la memoria de Jesús Crucificado.
d. El método de reflexión teológica sugerido es esencialmente dialéctico: de la experiencia a la reflexión, a la luz de textos y tema claves, y retorno a la experiencia.
3) Respecto a Monte Argentario:
a. Tenemos la esperanza de que esta comunidad ofrezca oportunidades formativas que complementen lo que ya existe en los distintos contextos locales y grupos lingüísticos.
b. Apoyamos y animamos el desarrollo de la comunidad de San José. Como una ayuda para este desarrollo, podría ser beneficioso para José Agustín Orbegozo visitar los lugares donde ya hay experiencias de comunidades mixtas en la Familia Pasionista.
c. Se espera que Monte Argentario, en cuanto lugar de formación, pueda ser parte de alguna experiencia de la formación inicial de los profesos pasionistas y que sea un lugar de peregrinación para la entera Familia Pasionista.